La ridiculización del lenguaje político: Andalucía y los trolls de Twitter

El 2 de diciembre de 2018 se recordará como el día en el que Vox, un partido (hasta entonces) marginal de ultraderecha, se hizo un hueco en la escena política consiguiendo 12 escaños en las elecciones autonómicas de Andalucía. Ese mismo día, el PSOE fracasaría estrepitosamente tras 36 años de mandato ininterrumpido en la comunidad. Sin embargo, estos dos acontecimientos no son más que la confirmación de un fenómeno que ya lleva mucho tiempo merodeando alrededor de la política española.

Los representantes de los partidos que aspiran a gobernar han renunciado a utilizar las plataformas de difusión para hablar sobre su ideología; ya nadie se atreve a ir a la televisión para exponer las medidas mediante las que se va a intentar mejorar la situación del país. No sabemos qué piensan de nuestros problemas más cotidianos, aun siendo responsables de una enorme mayoría de ellos. Lo que sí sabemos son las series y películas que les gustan, en qué restaurantes comen y sus dotes desde la línea de tres puntos.

El lenguaje político está sufriendo una ridiculización que ha sobrepasado, por mucho, la línea de lo esperpéntico. Sin embargo, nos estamos acostumbrando hasta el punto de no escandalizarnos por nada, y los resultados están empezando a salir a la luz.

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Carta del más agradecido de los esclavos

Desde que tengo consciencia -o, por lo menos, memoria- llevo preguntándome cómo es posible que no todo el mundo se sienta tan sumamente abrumado, aplastado por eso que llaman ‘música’ y que maneja mis entrañas a su antojo. Veo gente impasible ante tal fenómeno, y no me cabe en la cabeza. Quizá le ocurra a más personas de las que yo pienso, o tal vez es que soy una rara avis; pero lo cierto es que me siento absolutamente indefenso ante las armas de algo que no veo, no toco, no huelo… algo que llega sin avisar y me lleva por delante como un tsunami.

Me aplasta, me estira, me rompe, me recompone y vuelta a empezar. Como un muñeco de trapo, solo me queda dejarme llevar y esperar no salir demasiado malparado de ese viaje involuntario e imperceptible para aquellos que están libres de esta carga -y bendita carga-. Verdaderamente llego a pensar que soy un esclavo, arrastrado en manos de la más despiadada de las tiranas; y no solo es perversa por cómo me trata, sino que no me permite agradecerle las ocasiones en las que me da la vida, que son muchísimas. Por eso escribo esto hoy.

Necesito sacar toda esta gratitud que llevo dentro y me pesa como si fuese de plomo. Siempre me parecen pocos los gestos a mi alcance para intentar devolver la ingente cantidad de favores con los que he sido condecorado por mi ama; así que creo que me pasaré la vida intentando ser el siervo más fiel que haya existido. Puede parecer extraño, pero no quiero dejar de sentirme tan vulnerable nunca. Jamás. De ninguna manera dejaré salir a esa mano que, desde dentro, intenta abrirme el torso en canal para ser liberada cada vez que la voz de aquella a la que me debo se deja oír. He de reconocer que, mientras se debate en su encarnizada lucha, siento el dolor más placentero que nunca experimentaré. Soy adicto a ello.

Podría decir muchas más cosas, hacer infinidad de metáforas sobre lo que esa imprescindible desalmada hace conmigo; pero le va a dar igual, no me escucha. La próxima vez que le apetezca divertirse conmigo, lo hará, sin tener en ninguna consideración mi opinión. De hecho, es muy posible que estas palabras estén escritas de su puño y letra; porque yo ya no sé dónde acabo yo y dónde empieza ella. Ni siquiera creo que exista un ‘yo’ sin ella.

Seguid llamándola ‘música’, menospreciadla, decidle que no es más que ruido, soltad toda vuestra ira sobre ella y, por favor, rogadle que lo pague conmigo; que me siga maltratando para siempre, porque ahora ya estoy seguro, sin ella no hay yo.

El harakiri del PSOE

Hace poco más de una semana de la renuncia de Pedro Sánchez a su acta de diputado del PSOE, lo que supuso la confirmación de que el partido del puño y la rosa estaba completamente en manos de sus militantes más reaccionarios. Como no podía ser de otra manera, el Gobierno fue entregado al PP, formación que, hace bien poco, era definida por los socialistas como la fuente de todos y cada uno de los problemas de España. Es decir, todo volvía a ser como antes. Tras una etapa sin gobierno de casi un año, que además empezó con la sensación de que los españoles estaban cansados de que se les tratase como números y querían cambiar las cosas, Rajoy ha vuelto a recibir el puesto de Presidente sin apenas quitarse el pijama. Hace poco más de una semana de todo esto, por lo que es buen momento de pararse y analizar lo que puede suponer para el PSOE toda esta estrategia.

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Amy Goodman, o cómo ser un villano haciendo lo correcto

El pasado 3 de septiembre, una importante cantidad de indios americanos se reunía en la reserva Sioux de Standing Rock para manifestarse en contra de la instalación de una tubería destinada a trasladar crudo. Dicha obra iba a afectar a lugares muy importantes para la centenaria tradición de la tribu, lugares sagrados. Además, el río Missouri podría verse gravemente afectado por la contaminación que este tipo de productos provocan. La protesta reunió a varias tribus, unidas para luchar contra el aplastante paso del capitalismo, cuyas huellas van sembrando la penuria allá por donde pisan.

La dimensión del acontecimiento le daba, indudablemente, una importancia notable en los estados implicados en el proyecto. Sin embargo, ningún medio de comunicación quiso hacerse eco de lo que allí estaba ocurriendo. Por suerte, aún quedan periodistas libres que se niegan a vender su libertad y su moral a las grandes corporaciones. Una de estas personas se llama Amy Goodman y es un ejemplo a seguir, ya no solo para el gremio periodístico, sino para todo el mundo.

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El periodismo ya no informa, ahora distrae

En los últimos años estamos siendo testigos de una enorme decadencia en el periodismo español, que está dejando de lado su objetivo principal, el de tener a su audiencia informada acerca de las cosas importantes que ocurren a su alrededor. A cambio, se encarga de proporcionar numerosos detalles sobre la vida de unos cuantos personajes públicos, los suficientes como para que, aquellos que no están del todo satisfechos con su vida, puedan sentir que están viviendo la de estos o, al menos, tengan la posibilidad de criticarles para ocupar así su tiempo.

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Situaciones desesperadas, pensamiento crítico

Dicen que situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Yo digo que no, me niego; las situaciones desesperadas se afrontan con calma, la mente fría y los ojos lo más cerca posible de la meta a alcanzar. Los de arriba están aprovechándose del refranero y de ese halo de razón absoluta que le rodea. Nos han llevado a una situación desesperada y esperan de nosotros una respuesta automática e irracional. Están preparados para ello, pues es lo que quieren; sus ETTs, sus jornadas interminables y sus campañas -vendiendo que pueden llenar el vacío que ellos mismos han creado premeditadamente- se antojan las medidas desesperadas que deberíamos tomar, según ese ente popular que nos miente con sus enunciados y promueve el reaccionarismo más rancio.

Vamos a desmontar su trama. Solo necesitamos pensar, salir del letargo al que nos tienen sometidos y levantar la vista. Mirar más allá porque, aunque se empeñen en vendernos que no hay nada más que lo que vemos en la televisión, tenemos todo un mundo de posibilidades de salirnos con la nuestra, vamos a buscarlas.

Cada persona que consiguen hundir, cada familia que consiguen romper por la desesperación que reparten a diestro y siniestro es una victoria para ellos. Quebrados no somos rivales, así que mantengámonos enteros; sigamos aspirando a las mismas metas a pesar de las situaciones desesperadas y, sobre todo, pensemos por nosotros mismos, son NUESTRAS vidas las que están tratando de arruinar y quieren ofrecerse como la solución, una solución que solo lleva a la esclavitud.

Nos están quitando la libertad que otorga la independencia económica, se han hecho con el monopolio del dinero y lo utilizan a su antojo como un perfecto artefacto de control. No contentos con eso, quieren quitarnos la libertad de tener nuestras propias ideas y guiar nuestras vidas según los dictados y las decisiones de cada uno. Pero no van a poder, están tensando demasiado la cuerda y está a punto de romperse.

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